Los tendones son bandas de tejido fibroso muy resistente. Su trabajo es transmitir la fuerza que genera el músculo al hueso, haciendo posible el movimiento. Cuando un tendón se inflama por sobrecarga o movimientos repetitivos, aparece la tendinitis.
El dolor suele ser punzante o quemante, se concentra en la zona del tendón afectado y empeora con el movimiento. Las localizaciones más frecuentes son el hombro (manguito rotador), el codo (epicondilitis o codo de tenista), la rodilla (tendón rotuliano), el talón (tendón de Aquiles) y la muñeca.
La causa más habitual no es un accidente sino la sobrecarga acumulada: movimientos repetitivos en el trabajo o en el deporte, cambios bruscos en la intensidad del entrenamiento, o el uso excesivo de una articulación sin el descanso adecuado.
Es importante tratar la tendinitis a tiempo. Si se ignora, puede cronificarse y dar lugar a una tendinosis (degeneración del tendón) mucho más difícil de resolver.
El tratamiento fisioterapéutico incluye técnicas manuales, ejercicio terapéutico específico y, en algunos casos, electroterapia o punción seca. El objetivo es restaurar la función normal del tendón y prevenir recaídas.