Los músculos trabajan por contracción y relajación. Cuando un músculo se contrae y no vuelve a su estado de reposo, ya sea por sobrecarga, estrés o un movimiento brusco, aparece la contractura.
La zona más afectada suele ser el cuello, los hombros y la zona lumbar, aunque puede aparecer en cualquier músculo del cuerpo. El dolor es sordo, constante y empeora al tocar el músculo o al intentar estirarlo. A veces se forma un nódulo duro bajo la piel que se puede palpar: es lo que se conoce popularmente como nudo muscular.
Las causas más frecuentes incluyen el esfuerzo físico excesivo, las posturas forzadas mantenidas durante horas (como trabajar muchas horas frente a una pantalla), el estrés, la deshidratación o el frío.
Una contractura no resuelta puede derivar en dolor crónico o en compensaciones posturales que afectan a otras partes del cuerpo. Por eso es importante tratarla correctamente y no solo esperar a que pase.