La columna vertebral está formada por 33 vértebras que, además de darte soporte estructural, protegen la médula espinal y los nervios que salen de ella. Cuando una vértebra pierde su alineación correcta o su capacidad de moverse bien, los quiroprácticos llaman a eso una subluxación.
Una subluxación puede provocar que los nervios cercanos queden irritados o con menos espacio del necesario. Eso puede manifestarse de formas muy distintas: dolor de espalda, tensión en el cuello, dolor de cabeza o incluso molestias en zonas que parecen no tener relación directa con la columna.
Las causas más habituales son los traumatismos (una caída, un accidente), las malas posturas mantenidas durante mucho tiempo, el estrés muscular repetitivo o incluso el estrés emocional.
El ajuste quiropráctico es la técnica específica que se usa para corregir una subluxación: un movimiento controlado y preciso sobre la vértebra para restaurar su posición y movilidad normal.